Hacer patria, construir comunidad
Buscando alguna definición de patria para escribir esta editorial, me encontré con ésta de Wikipedia: La patria (que como casi todas nuestras palabras españolas viene del latín) viene de patris, tierra paterna y ésta a su vez, de pater, padre. En la antigua Roma, la patria de los antepasados o padres tenía un origen mítico. Era una donación de los dioses. Su sentido principal era el terreno físico en el que existía una comunidad, una común unidad y, en particular, unidad hacia el fin al que se tiende.
Las fiestas patrias de septiembre y los ya tradicionales mea culpas posteriores por el exceso de alcohol y fiesta, los accidentes de tránsito, la falta de identidad nacional, el conflicto mapuche, me hacen pensar en la causa de nuestro malestar.
Aunque la definición de patria haya tenido a lo largo de la historia numerosos enriquecimientos desde la sociología y las leyes, entre otros, esta relación del territorio a la comunidad sigue estando en el núcleo fundamental de lo que sentimos nuestra tierra y sigue apremiándonos a enfocar la mirada de manera acertada. Patria es aquella tierra donde están o estuvieron los que he amado. Patria es aquel territorio habitado por una comunidad en la que existen, para la que existen y por la que existen mis vínculos afectivos, aquellos que me permiten reconocerme con una identidad, una referencia, un arraigo. Los que por distintas razones han vivido lejos, saben del dolor y nostalgia por la patria. Se añoran las montañas y el mar, pero sobretodo, una forma de ser, vínculos de cariño y confianza, personas, historias.
Quizás el Bicentenario sea una posibilidad de ahondar en esta relación de la patria a la comunidad. Quizás sea una oportunidad para enfocar la mirada y comprender que para construir patria, identidad y pertenencia, necesitamos ¡con urgencia! construir comunidad, cariño y confianza.


